lunes, 6 de diciembre de 2010

no sotros

las cosas entre tu y yo pueden caerse cuando esas cosas quieran, sin embargo son esas mismas cosas, que , hasta casi recientemente, han ido tan bien, que predestinan un buen recuerdo tuyo a futuro de este actual pasado.

domingo, 18 de abril de 2010

agenda PUCE

Aquí par opciones para el concurso de portadas para la agenda estudiantil... obviamente no participaron porque incumplían con las bases. Entonces por acá será.


Si hay solución, está fregada pero, pensada en las horas de "Jesucristo y la Persona de Hoy", este ejercicio es para que la juventud interactúe con su cualquier agenda.

2.- Travesura

Esta foto fue tomada desde el piso 10 de la "Torre 1". Miren en la esqu izquierda inferior.


el desquite del jardinero.

jueves, 8 de abril de 2010

Doña Cruz

Una vez muerta, el hijo le invitó al almuerzo todos los días.
-Buen provecho mamita Ceniza-.
La mamá le miraba con esos ojos resecos y él alejaba el cubierto de su boca abierta entendiendo la indirecta, él daba gracias al Señor antes de nada.
El grano de ceniza, que una vez fue boca, se torcía en mueca (intento de sonrisa). Bien hijo.

Cuando está inquieta la mamita se cae al suelo (la edad) y se barre y se recoge y se ordena y se limpia en el cenízaro como toda madre-nuestra-que-estás-en-los-cielos. Entonces la guarda del viento y del frio y de los viejos verdes y de los huambras de mierda y de los que inhalan muertos o de los soles cancerígenos.

Fabiancito hijo querido, la consciente, la quiere, la cuida, le repone, con quemaditos de orégano y ceniza de manzanilla, los dolores de estómago que el viento en polvo se lleva.

viernes, 2 de abril de 2010

miércoles 6 p.m.

Entra el anciano y solloza: - Regale moneda para el cieguito que camina, camina y camina. Pero recoge solo la apatía de media centena que llevan cargadas las almitas de cansancio de fin de jornada, de frio de la tarde a 2800 metros y de 45 carameleros, rehabilitados, ladrones e informales que pretendieron morder un pedazo de bolsillo. Iracundo, el ciego se quedó también mudo, arrojó a su público los 6 centavos recolectados y 4 gestos al aire, se bajó.
Recompensa divina, al llegar a la vereda recuperó la vista y el habla.


este par de microcuentos fueron presentados al microquito

jueves, 11 de marzo de 2010

microcuentos

Desordenanza Municipal
-Pam, Pam, Pam.
Tres combazos le arrancaron de su cama. 6 a.m. lleno de gente extraña en su casa, bloques, fierros, ruidos, escombros, polvo. Termina de levantarse y encuentra que le clavaron una parada de Trole en media sala.
- Nueva ordenanza joven.
Ahora los borrachos del barrio le visitan el refrigerador para quitarse el mal aliento antes de llegar a sus casas y a veces él mismo, cuando está muy ebrio, se queda dormido en su parada.

primero.- blog de un viernes

gente.
me rehubico en estos espacios (que hace rato había dejado), por el momento, para mostrarles par cuentos que andaban muy guardados.
Son los primeros que hice, comentarán nomás.


Domingo de Mierda

La noche me dio todo lo que quería: rumba, trago, pepas.
Bailé, bailé, bailé dejé de bailar solo para trasgredir el movimiento corporal en contorsión divina. El efecto de la droga me dominó, reventó mi ombligo, bajó a mis piernas tomando ritmo salvaje, incontrolable. Pero no solo bajó, subió y me abrió en los sesos la idea de ser única en el sitio: provocaba a todos sin acceder a nadie, me arrimaba a otros cuerpos sudaditos e ingenuos, voluptuosas carnes con cerebros alineados - no hay problema, yo los chuequeaba- pegaba mi carne lo más posible a torso, eventuales compañeros: no mijo, te condena y me salva la ropa… de ahí no hay más entre nosotros y cuando el bulto crece hasta sentir su roce en mis nalgas, chao nene y a alborotar otras hormonas, para que veas niño no soy fácil, la que ahí bailaba es niña bien, ¡claro!. Salto a otra mente, una que controla cabellos lacios y senos firmes, le respiro suavecito en el cuello, en los ojos y en los labios hasta que la sangre venga y vaya más rápido y salto otra vez para otro lado, otro cuerpo. Cerró el sitio, que venga otra vez mamita linda, el alma de la acá pero que hoy no hay mas nada. Salgo sola, solita como quería, a buscar lo que sigue que no se acaba nada todavía… arrastro los pies ¿Dónde está mi eje? Y yo que lo había encontrado desde niña y Juan me encuentra, él, mente chueca pero sobria, a este yo lo conozco ¿y si no ando pilas? Le acompaño igual atenta, que no le digo que no a esta noche, no entro a ningún lado, ya no hay nada abierto, Juan me presenta a sus amigos en la calle: el martín, el chancho, el burro, el ario y otros perros, gatos y topos bípedos. Estos son medio animales de verdad. Ya no más camisitas rosa, cuello a cuadros y zapatos caros, semilluchos se calientan con norteño nomás. Ya no galantean, ni quieren, ni necesitan, al que le nace lo escupe así sincerito y sin rodeos y este Juan que no deja de verme las nalgas.
-Me voy chicos ,me voy- nomás me voy pero nada se acaba porque este Juan me sigue con gemiditos y resoplos de caballo suavecito así así en la nuca, así así pero no me toques porque te cruzo la cara mamarracho si yo soy niña bien, decente decentísima y a mi casa que te calles caballito desesperado, respira humano Juan que nadie se despierte, aquí duermen mis padres, que yo vengo sola animalito de corral sucio si hoy me rosas tus huesitos flacos con mi porcelana blanquita y de buena familia, si hoy permito que metas tierra de zapatotes en mi alma pulidita por la buena escuela, ya mañana nomás trapeo. Pero callado bruto que la imagen mía está durmiendo en el cuarto de al lado. Hoy me saco la ropita hoy nomás hoy pero te sales callado callado a la calle después y no vuelves a saludar hasta que te de la palabra, ya desnudita no me toques imbécil no me toques las tripitas con ese dedo sucio no me toques no me toques no me toques no me toques hasta que penetras cuatro veces ese lado del diablo que no se toca, mátame ahora ya estoy sucia párteme el ano, álzame álzame nomás ya qué, vénceme, embiste animal bruto que ya llego que me pierdo que a la mierda la niñita, yo soy dura, pura fibra, pura carne, pura rumba, pura vida, no me ganas todavía, me tuerces pero no ganas, bestia corta no dominas, apriétame, penétrame hasta sentir la mas escondida tripita que esto es diferente, prohibido para la gente decente, y cuando llego llego llego paso el muro, la cima y otra vez pienso como niña bien que claro que soy: no no que te salgas de acá, que te vayas a la porra sal sal sal ya de mi, perrito recogido que si soy niña bien, con quien te crees, ya gritaste bastantito ya despertaste la conciencia de mañana y la imagen que al lado dormía sal sal sal de acá que no te rima la alfombra con esa carota, que a vos te calienta la caña y el anisado en la calle nomás sal sal ya sal
Ya ahora ya de mañanita – Ana - ya no “Anita” -baja baja-. en tono serio a tomar el desayuno y a que te veamos con ojos de saberlo todo, espejo de imagen real en que no quieres verte mala hija baja baja y te miramos, pero un besito de buen día mijita come esto queridita sin cambiarte los ojitos que si saben, saben pero la boquita no hace nada porque ¡huy no! Somos de muy buena familia.



y este es otro que hice al regreso del sur.



“Potogsi”

“Existían tres gigantes en el valle que rompieron sus reglas de vida; Dios al enterarse de la gravedad de las faltas de los colosos decidió castigarlos petrificándolos advirtiéndoles: - A uno de ustedes le han de carcomer por dentro hasta extinguirlo por completo- y la madre reaccionó –castígame a mí, pero no toques (de rodillas) a mi hijo ni a mi marido-. La madre fue convertida en el Cerro Rico, el padre en el Cari-Cari y el hijo en Cerro Joven y hasta hoy ni el segundo ni el tercero han podido ser explotado a pesar de sus minerales.
Pero el diablo, que más sabe por viejo que por diablo, no dejó pasar la oportunidad y poco tiempo después de que empiecen a escavarle el seno se presentó a la montaña madre para envenenarla en contra de su castigador. Se unió así a nuevo marido la montaña envenenado por el mismísimo demonio, la gente que le arrancaba de a poquito las calientes entrañas se convirtieron al diablo tal como la montaña, porque Dios le vira la cara al fuego y al pecador que en el se consume, herencia maldita del infierno. Le pidieron entonces fertilidad al Tío, la estatua del diablo en que ahora creen, fertilidad para encontrar la veta, mentalidad para trabajar bien, fuerza para no desmayar en el trajín y hasta sus bendiciones para salir vivo de un nuevo día en el sitio maldito”

El relato de Raúl, el guía, parecía carecer de importancia para dar protagonismo a la vista conseguida en la cara externa de Cerro Rico sobre la ciudad de Potosí. Las calles torcidas, construidas así para romper los fuertes vientos de la zona, daban un aspecto caótico y laberíntico a la ciudad, desde la altura parecía diminuta y controlable.
Entramos, después de contemplar el paisaje, a la boca de una de tantas minas. El oscuro escenario rompía rotundamente con el panorama anterior, apenas ingresamos el viento desapareció para convertirse en estática masa de aire que parecía ganar peso en la profundidad. El frío seco quedó también del lado claro del mundo, adentro, en el vientre de la montaña el calor aumentaba a medida que avanzábamos. – Los hombres llegan a trabajar desnudos en los niveles más profundos de la mina -. Explicaba Raúl al notar nuestro encuentro con el calor. Seguíamos todos los pasos del guía, ex minero que ganó bastante experiencia en el reconocimiento de estos hormigueros, estoy seguro que sin su ayuda estaríamos ya perdidos en este oscuro mundo.
Llegamos al Tío, no podía creerlo, de verdad los mineros veneran al diablo. Lleno de ofrendas, descansaba el tío sentado en un espacio más bien amplio, los cuernos bañados por hoja de coca que pigchaban los mineros, la estatua entera de serpentinas, coca, tabacos artesanales y algunas imágenes, curiosidad que uno guarda en la mente por largo tiempo.
Bajamos en una buseta a la ciudad de la plata, el cambio nos favorecía y podíamos tratarnos relativamente bien en un viaje cuya única limitante entre nosotros era la economía. Comimos en un restaurante, uno decente, comida típica claro, pero en medio de la pasible comida, el alboroto nació en la calle, en la vereda de al frente. Comida interrumpida por la increíble bulla, salimos a ver qué pasaba. Una cuadra al norte, se encendía en llamas una casona vieja, vieja pero bastante grande, refugio de parias, mendigos, ex mineros mutilados, hijos de prostitutas y otros desfavorecidos de la sociedad que habitaban por decenas el sitio en llamas.
Vi movimiento de masas, correr de viejos, niños y hombres fuertes pero nadie que saliera del edificio. ¿Dónde estaban las decenas de personas? El incendio dominaba el segundo piso, pero no se venía abajo la construcción ¿no había un alma viva en el primero? ¿Por qué nadie sale?. La solución llegó a mi mente de lleno, como un golpe seco contra la frente, sin advertencia corrí directo a la construcción en llamas mientras me sugestionaba en vano sobre mi actitud: yo no soy un héroe.
Entre decidido aún por una destrabada puerta que me escupió polvo y humo a los ojos y los pulmones, al suelo, hasta recuperar la noción del espacio, despejada un poco más la vista descubrí las siluetas entre el humo de 20 o 25 personas, toda viéndome, todas paradas y calmas como si no fuera evidente la situación en que se hallaban, como si el humo fuera sábanas que producen sueño y les duerme los reflejos - ¡Salgan, el sitio está en llamas! -. Grité a todo pulmón, pero no se movieron, muñecos estáticos, durmientes estúpidos. La desesperación pudo más, el calor bajaba las gradas como bestia consiente que busca su presa, intenté arrancar a un niño de los brazos de una señora pero, primera reacción al fin, el más viejo de los 20 o 25 se paró, me tomó del brazo y me sentó advirtiéndome calma si quería una explicación. Me senté a la fuerza, arrojado por la fuerza de un hombre viejo y sin un brazo pero más fuerte que yo.
-somos los hijos olvidados de Dios, los que no duermen, ni comen ni viven bien, los que trabajamos hasta perder nuestro cuerpo solo para ser olvidados también por nuestros amigos y parientes, los que viven apenas de las sobras de la plata que una vez explotamos. ¿Por qué habríamos de salir? Hoy recibimos la bendición del Tío, pero no vamos a unirnos al diablo, eso está decidido entre nosotros. No queremos vivir más, pero quitarse la vida que no es nuestra, es pecado a los ojos de Dios y la sanción es la llama eterna, la mirada esquiva de Dios por siempre, ahora que no nos ve, aprovechamos el infierno momentáneo para pasar al cielo eterno, lo que Dios hoy no ve nos deja entrar en su gloria…
No hay más tiempo, tengo que salir de aquí, gente loca, me voy, salto la entrada, la luz del fuego abraza ya el primer piso y a mis espaldas escucho el grito de la carne que se consume, el grito que hiela la nuca, el de los que bailan entre leyendas y que encuentran la respuesta a las creencias cruzadas.