viernes, 2 de abril de 2010

miércoles 6 p.m.

Entra el anciano y solloza: - Regale moneda para el cieguito que camina, camina y camina. Pero recoge solo la apatía de media centena que llevan cargadas las almitas de cansancio de fin de jornada, de frio de la tarde a 2800 metros y de 45 carameleros, rehabilitados, ladrones e informales que pretendieron morder un pedazo de bolsillo. Iracundo, el ciego se quedó también mudo, arrojó a su público los 6 centavos recolectados y 4 gestos al aire, se bajó.
Recompensa divina, al llegar a la vereda recuperó la vista y el habla.


este par de microcuentos fueron presentados al microquito

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